martes, 23 de octubre de 2007

INSECTO DE ORO


"Tengo un insecto de oro en el corazón
que le reza al sol y que hace figuritas de papel de arroz
Mientras avanza la noche oigo crepitar
Patas metalicas que hilan en la oscuridad
Hilo de seda que hace que mi despertar
Sea más dulce pero al mismo tiempo irreal"

(Canción de Manuel García)


P odia los insectos. Cuando los escucha revolotear puede pasar horas abriendo y cerrando ventanas. A veces imagina que éstos se meten en su cama. Cierra los ojos, esconde su cabeza bajo la almohada y dispara garabatos en voz alta. Pero el zumbido insiste, atraviesa su memoria y la piel se eriza como cuando hay viento.

Entonces piensa en dos cosas. En el cuento de Soriano y su antídoto contra el zumbido: comprarse un arma y disparar dos veces al aire. O en gritar para que su hermana se los espante.
Por suerte, casi siempre la flaca viene a regañadientes, toma un zapato y los retuerce contra la pared. Bostezando la mira con incomprensión y sus pantuflas se pierden por los pasillos de la casa.

P no sabe por qué los odia tanto. Recuerda que en su infancia pasaba tardes esperando que las arañas pollito de un descampado de Punta de Tralca cayeran como trofeos en sus frascos transparentes. También se ve cazando mariposas en un sitio eriazo de la Quinta Región. Perseguía mariposas con paciencia de relojero. Juntaba el índice y el pulgar para tomarlas por sorpresa, las arrojaba en un recipiente de vidrio y sentía con placer como sus yemas quedaban teñidas del suave polvo dorado de sus alas.

Pensándolo bien, alguna vez creyó en eso de que las chinitas y los grillos dan buena suerte. Entonces...¿por qué a veces sus sábanas se llenan de gusanos? ¿Por qué pensar en insectos le dan ganas de vomitar? Las preguntas flotan sin respuesta.

Ahora sólo sabe que colecciona postales de mariposas góticas o colgantes que tengan su fisonomía en ferias artesanales. Ahora ese recuerdo de infancia sólo se materializa cuando las mariposas vuelan en su estómago, cuando cruzan la pupila que sueña. Tal vez porque estas especies saben que la carne es triste, porque son frágiles, milagrosas e inalcanzables.
P hasta ha escrito un cuento de una mariposa llamada Flo-rencia. El insecto está enamorado de las flores pero sólo puede dormir en ellos cuando el sol se pone.
Entonces P piensa que quizá la diferencia esté en que hay insectos y bichos. Y que son éstos últimos los que detesta: polillas, arañas, gusanos, babosas, moscas, zancudos, etc.
No así las mariposas.
Entonces entiende por qué la canción de Manuel García la lleva de vuelta a la caza. Asoma la cabeza a la noche, pone play a su disco "Pánico" y por fin descansa.

jueves, 18 de octubre de 2007

A PRIMERA VISTA

Había tenido ganas de jalar el gatillo, pero la sola idea de que la rubia le cantase una de Tom Jobim le hizo guardar el arma.

Providencia arde en luces de neón y en el semáforo un niño de jockey rojo pide monedas para huir de la noche, el insomnio, el destino, la tristeza y la indiferencia de miles de transeúntes que recorren las piernas de la ciudad con la mirada hacia dentro.

Pensando en cuentas impagas, en la teleserie de la tarde, en las mentiras que les dirán a sus amantes, los hombres miran la hora justo en el instante en que el muchacho alarga su mano de uñas comidas y les busca los ojos con cara de cordero.

Entre medio, una mujer de falda plato y pelo ensortijado revisa sus bolsillos. Con pena se da cuenta que dejó la últimas chauchas en la propina de un bar de Plaza Ñuñoa. Le sonríe al chico. Pero a él no le importa, no le sirve. Y con la misma indolencia se pierde entre la multitud que espera con los pies adoloridos el Transantiago.

La mujer cruza el asfalto como en la película "Closer" y se alegra de que el tipo con los ojos trizados por el cansancio y las balas en la billetera, aún la espere varado frente al Teatro Oriente. Minutos más tarde, los dos entrarán a escuchar a "A primera vista". Ella jugará con su cuello que se moverá en círculos y hará agujeros en sus cabellos tiesos pensando en la escena del niño con jockey rojo.

También ha tenido ganas de jalar el gatillo, pero la sóla idea de encontrarlo en medio de la noche, las guerras, el hambre, la prensa basura y esta ciudad de muertos, le devuelve el alma.

lunes, 15 de octubre de 2007

MANIFIESTO POÉTICO




Amo el café, la ceniza
la lluvia como espejos sobre su abrigo azul.
la fogata que arde
los colores de la noche
los faroles y los bares que no visita Dios.

Su risa y la literatura
las cartas tristes y el arrebol
el calor de su cuerpo y el epitafio
el vino sobre el colchón

el otoño y las mariposas
los viajes y el girasol
los anacronismos y la guitarra
el tren de la memoria y su canción

el Forestal y sus payasos
el clarinete en la ventana
Sus lunares a medio rostro
el vaivén del reloj

la estampida y el volcán
la brisa de media tarde
el secreto, el cine y los cementerios
las huidas, los descampados..
y el temblor

Su sueño...
Mi muerte,
nuestra resurrección...

lunes, 8 de octubre de 2007

"LO MÁS COBARDE ES CULPAR AL DESTINO"


El cantautor español vino para promocionar “Sueños de un hombre despierto”, un álbum en el que personajes de la mitología griega le doblan la mano a su trágica naturaleza. Además, habla sobre “El hombre que corría tras el viento”, una película basada en uno de sus cuentos que él mismo protagoniza. En mayo del 2008 el músico se reencontrará con el público chileno.

Por Gabriela García / La Nación Domingo
Domingo 7 de octubre de 2007

Tiene mirada de lluvia, dulce, frenética y efímera. Su silueta alcanza el metro ochenta y sus ojos marrones arden tímidos en una pulcra sala del Radisson de Vitacura, hotel donde Ismael Serrano (33) encalló esta semana para promocionar su séptimo disco en Chile: "Sueños de un hombre despierto" (Universal, 2007).
Son las cuatro de la tarde y el olor a lustra muebles golpea las fosas nasales. Cargado de jeans y zapatillas oscuras, el trovador nacido el 9 marzo de 1974 en Vallekas: un barrio de calles de tierra que queda al sur de Madrid, es escoltado por su delgada mujer y manager (Alicia) quien luego de arreglarle cariñosamente el cuello a su chaqueta de cuero, se pierde tras las puertas del ascensor. La grabadora descansa encendida sobre la larga mesa de madera. La mujer del sello señala su reloj con insistencia y a unos metros del hotel, Lucía Hiriart acusa una descompensación en el Hospital Militar tras recibir una orden de detención que la involucra a ella, a sus hijos y al círculo más íntimo del dictador Pinochet, en un desfalco de fondos públicos que superaría los cuatro mil millones de pesos. El trovador español que le escribe canciones al paso del tiempo, a la memoria, a las prostitutas, a los sueños rotos, a los emigrantes, a las madres que lloran a sus hijos desaparecidos y a los amores que duermen bajo la almohada, sonríe al saber de la noticia. "Parece que voy a tener que venir más seguido porque siempre que lo hago pasa algo. Que la justicia caiga con todo su peso sobre esa gente", dice abriendo los ojos.

PINOCHE
Serrano era una de las cartas confirmadas para el multitudinario concierto que conmemoraría los 40 años de la muerte del "Che" Guevara, el pasado viernes en el Velódromo del Estadio Nacional. Pero luego de los disturbios del 11, no hubo aseguradora que pagase el costo de una cita declarada de "alto riesgo". "Es lamentable porque la primera vez que vine a Santiago fue precisamente hace una década, para la celebración de sus 30 años y fue un concierto muy emocionante", recuerda mientras da un sorbo a su vaso de agua mineral.

Sobre la figura del guerrillero que hoy se vende como estampado en poleras o llaveros, profundiza: "En este modelo de sociedad que estamos construyendo (de usar y tirar) todo se ha convertido en objeto de consumo. Y la figura del "Che" Guevara tampoco se la librado de eso. Sin embargo, esto no le resta valor a lo que representa su efigie y sus ideales. Sobre todo en lo que respecta a la mirada internacional que tenía, a la voluntad de trasformar la realidad, al sacrificio que finalmente nos tiene que concernir a todos, pero que no somos todavía capaces de asumir de forma tan clara y tan rotunda como él".

La declaración de principios del autor de "Papá cuéntame otra vez", contrastaría con lo ocurrido un día después, en el que a la familia Pinochet se le otorgó la libertad. Digno de mitología griega, otra vez el país se enfrenta a sus heridas más dolorosas, se divide y la justicia retrasa el reloj.

Tragedia o no, en el álbum de Ismael Serrano, personajes como Sísifo (hombre condenado a cargar una piedra hasta la cima de un cerro para verla rodar) y Casandra (sacerdotisa que prevé los desastres pero no es escuchada) encuentran redención. "La esperanza es el sueño de los que sueñan despiertos", dijo Aristóteles y de esa frase se aferra el autor de "Vine del Norte", para cargar su arma poética.

"La excusa más cobarde es culpar al destino. Lo que diferencia a los seres humanos de estos personajes es la voluntad para romper con los finales tristes y sí nos cuesta es porque vivimos en conflicto con nuestra propia naturaleza, porque vivimos desincronizados unos con otros, aislados en una burbuja, y eso hace que perdamos la esencia de animales sociales que nos define. Vivimos en una espiral frenética que no nos deja reparar en los detalles, que no nos deja reflexionar y mirar más allá del horizonte. Pero lo que yo hago a través de este álbum es reivindicar la fe en el ser humano, porque inevitablemente siempre queda la esperanza: no como ese espejismo lejano que uno mira embelesado, sino como certeza de que lo mejor está por venir. Y que aunque la realidad es dura siempre queda la invitación de que hay que redirigir el rumbo del planeta", explica.

A PRIMERA VISTA
Daniel trabaja en una compañía de seguros y se ha enamorado perdidamente de una mujer que pasa todos los días bajo su ventana. El temor al fracaso le impiden ir tras ella y el calendario se deshoja en la espera. Así comienza la historia de "La dulce Carola", tema recitado por el propio Serrano en su álbum "Principio de incertidumbre". Fue así como el cuento llegó a los oídos de un director argentino que invitó al artista a llevarlo hasta la pantalla grande. La película "se llama El hombre que corría tras el viento y nació después de un concierto en Buenos Aires, cuando se acercó un director novel que se llama Juan Pablo Martínez y me contó que quería que su primer largo de ficción fuera con un guión mío. Empezamos a trabajar a partir de esa historia. Y una buena mañana me vi protagonizándola. Lo he pasado tan fenomenal que ya estoy pensando cómo convencer al director para hacer una nueva película", comenta entusiasmado.
"Las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso", reza la canción "Zamba del emigrante". En ella Serrano canta a dúo con Mercedes Sosa. La mujer del sello espera impaciente y el trovador se pierde en los espejos del hotel. Ahora queda la promesa de encontrarlo pronto sobre el escenario, en mayo del 2008. Mientras, sólo podemos soñarlo despierto.

EN ACCIÓN
En www.elhombrequecorriatraselviento.com, encontrarás imágenes de la película que escribió y protagonizó Ismael Serrano

miércoles, 26 de septiembre de 2007

ESPEJOS ROTOS



"Me voy". La frase la hace tiritar. Sus pupilas se dilatan, la piel transpira silenciosa ante el chillido sordo de su chaqueta de cuero.
Después, el golpe en la puerta. El sonido metálico del ascensor y el eco del abandono devorando sus vértebras. El filo del cuchillo, los ojos varados en la nada, la inútil añoranza de que se arrepienta. Las ganas de llorar.
Pero la flecha amarilla del elevador se apaga y sus pasos se pierden en el Mapocho. Entonces la noche asoma su boca de lobo y ella siente ganas de matar, de acribillar el ruido de la cuidad y buscar respuestas en el culo de la botella. Ficcionar tragedias, meterse en la piel de Macbeth, quemar la noche y asesinar la cadena de adioses que tatuados en su piel, bullen hasta convertirse en un volcán, en la Muralla China, en el Océano Pacífico que se le aparece en sueños.
"Agonizo entre mis trofeos de peluche" se dice. En su cabeza llueven espejos rotos, humo y jazz. Su cuerpo ahora es anémico, sombrío, tieso. La mueca de la tristeza vuelve a aparecer. Mira por la ventana y se imagina como una mendiga abrazada a una muñeca.
"Eres realmente cansadora", se escucha detrás del cristal y su cuerpo cae derrotado sobre la alfombra. Otra vez los ojos varados en la nada. Otra vez dando aletazos en alta mar. Como Alfonsina Storni. No le alcanza. Como una broma solitaria, un ángel bastardo que sucumbió al chillido sordo de su chaqueta de cuero.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Niño Josele: Cuerda para rato



Gitano y guitarrista de músicos como Diego El Cigala y Andrés Calamaro, Juan José Heredia es un monstruo del flamenco actual. Desde Buenos Aires, el artista habla de “Paz”, su álbum tributo a Bill Evans, de la vez que acompañó a Lenny Kravitz en el escenario y de cómo sedujo a Alicia Keys con sus acordes.

Por Gabriela García / La Nación Domingo

Son las seis de la mañana en Almería y una hilera de niños con legañas en los ojos espera la llegada de los pescadores. La bolsa que llevan en la mano es la credencial para conseguir el almuerzo que saldrá de los barcos. Uno de los chicos somnolientos es el guitarrista de flamenco Juan José Heredia. A quien músicos como Diego El Cigala, Paco de Lucía, Andrés Calamaro, Elton John y Lenny Kravitz llamarán más tarde el "Niño Josele".

El monstruo de las seis cuerdas nacido en España en 1974 visitará Chile el 4 de septiembre. Y lo hará con "Paz" bajo el brazo, un disco que traduce a la guitarra gitana, los estándares de jazz del maestro del piano Bill Evans. Quien lo introdujo a esas lides fue el músico cubano Bebo Valdés, durante las grabaciones del sublime proyecto "Lágrimas negras". "La verdad es que la experiencia fue tremenda. Ya era un desafío sacarlo del piano y llevarlo a la guitarra, imagina lo que era grabarlo con el contrabajista de Bill Evans, que lo acompañó hasta sus últimos días. Pero vamos, la música fluye sola y los músicos me dijeron que estuviera tranquilo, que Evans, donde estuviera, estaría muy orgulloso y contento con el trabajo", expresa entusiasmado desde la suite de un hotel céntrico de Buenos Aires.

Sobre su concierto, Josele agrega: "La verdad es que nunca he estado en Chile y me muero de ganas de tocar y conocer qué cosas suenan allá. Quiero hacer un concierto donde se presente el jazz y sobre todo el flamenco, que es de donde vengo. Y lo haré acompañado a la manera de Bill Evans, con un trío: una contrabajista y compositora muy talentosa llamada Esperanza Spalding y el veterano y maestro de la batería Horacio el Negro Hernández".

Primo de Tomatito otro grande de la guitarra flamenca , Niño Josele lleva el instrumento en la sangre. Su padre y su abuelo le heredaron el que confiesa "el mayor de sus vicios" y ya a los ocho años se encerraba en su pieza a estudiarlo para salir a ganar monedas en los tablaos. "Salimos de milagro, decía mi abuelo", recuerda Josele del viejo que le enseñó que hay que darle a las cuerdas hasta que suenen como campanas.


-Has participado en dos grandes discos de Andrés Calamaro, "El cantante" y "Tinta roja". ¿Qué puedes contar del salmón argentino?

-Andrés es como yo, muy nervioso. Sobre todo musicalmente. Y tenemos una amistad que se gestó cuando él me vino a ver a un concierto junto a Jerry González. Fue muy bonito porque yo admiraba su arte y él era fan del mío. De pequeño hemos bailado mucho con Los Rodríguez, ¿sabes?, en el barrio de Pescadería, y bueno, congeniamos enseguida. Él me hizo aficionado al mate y al tango argentino y yo al cante flamenco.

-¿Y qué dices de tu encuentro con Alicia Keys hace unos años?

-Ah (suspira). Es encantadora. Me acuerdo que cuando la conocí, estábamos en una fiesta privada donde había mucha gente, en Madrid. Ella presentaba su disco y como quería escuchar flamenco, fui invitado. Esa noche tenía un sombrero muy ancho que le tapaba toda la cara y que la hacía muy misteriosa. Yo estaba en mi aire y de repente me llama un compañero que estaba sentado al lado de ella para que le tocara la guitarra. Y bueno, la cojo, y empiezo a sacar dos o tres notas. De repente, ella se quita la pamela y me mira. Nos comenzamos a mirar y a reír tanto que yo ya hasta hablaba inglés, fíjate. Me enamoré y yo creo que ella también. Pero cojones, es la suerte que te da la guitarra (se ríe).

-¿Fue tan mágico como cuando Elton John te regaló su sombrero en el escenario?

-Eso fue con 16 años. Por suerte no he crecido, vamos, porque sigo siendo un niño. El flamenco no tiene edad y a mí me gusta reírme mucho. Con Elton John fue una experiencia bonita también porque fue la primera vez que subí a un escenario donde había infinitas personas. Yo estaba con pánico escénico. Y como en ese tiempo sí que no hablaba nada de inglés, él no hacía nada más que mirarme y reírse. "Este niño es muy simpático", decía.

-¿Qué recuerdos tienes de Lenny Kravitz?

-Es un tío con mucha energía en el escenario, ama mucho la música y sobre todo la guitarra. No recuerdo qué cosa toqué cuando lo acompañé en uno de sus conciertos en Madrid, porque fue una improvisación. Lo que sí sé es que estaba entremedio de 50 mil personas que gritaban "¡otra, otra!" y él me iba diciendo en el mismo momento: "Estos son los acordes, tío". Pese a todo nos fue tan bien, que llegado un momento mandó a toda la banda para adentro. Yo me acojoné y terminé tocando sólo con él en el escenario.

-¿Con cuál de todos estos monstruos será tu próximo proyecto?

Con Lenny quedó algo pendiente, pero no hemos vuelto a coincidir. Por ahora, sé que voy a girar por el mundo con "Paz" y que luego me voy de gira nuevamente con Paco de Lucía. Mi próximo disco será de flamenco porque me tira la raíz, pero también quiero hacer algo en paralelo. Seguir ahondando en el jazz y en la música que me salga de los cojones y del corazón.

¿Qué otros vicios aparte de la música tienes?

Me considero muy mujeriego. No hay nada como un lugar tranquilo donde puedas escuchar música, masticarla y coger bien. LCD

domingo, 26 de agosto de 2007

SAN CAETANO...



Sexo, literatura y muerte en la voz del fundador del tropicalismo. A dos semanas de su tercera visita a nuestro país, el artista bahiano recuerda su estadía en el Hotel Carrera en 1998, su relación con Pedro Almodóvar, Gilberto Gil y María Bethania. Además, revela su banda sonora para hacer el amor.

Por Gabriela García / La Nación Domingo

Desde que "Cê" (2006), el último álbum de Caetano Veloso (65) llegó a Chile, que el correo electrónico no arrojó respuesta. Pasó un año perdido entre los carnavales de Salvador de Bahía, junto al sudor de los negros de favela o en la entrepierna de las mininas de Copacabana. Sólo quedaba poner en la radio "Cucurrucucú paloma". Aquella canción de cuna con tufo a cabaret se convirtió en calmante.
Pero el fundador del tropicalismo apareció el 6 de agosto de 2007, apenas unas horas antes de cumplir 65 años. "Es la jodida falta de tiempo", se excusó desde Sâo Paulo con su impecable español. Ese lugar es una de las tantas paradas que contempla la gira de su último material discográfico: 12 canciones inéditas con dosis de rock, punk, sicodelia, desgarro y testosterona que lo traerán por tercera vez a Chile, el 1 de septiembre al Teatro Caupolicán.
"Espero que les guste lo que hacemos. Somos sólo cuatro sobre el escenario yo y un trío de formación roquera y los temas y arreglos que nosotros mismos grabamos en el álbum Cê . También hay canciones de otros períodos. Así que será exactamente el show que hicimos por Brasil y otros países de América Latina y que luego vamos a llevar para Europa y Estados Unidos. Lo que pasa es que, si piden bis, al volver, tocamos lo que viene a la cabeza", cuenta Veloso.
Cantautor, compositor, intérprete, narrador, poeta, pintor, activista político y hasta productor de discos y programas de televisión (entrevistó a Mick Jagger para la pantalla chica brasileña en 1983), el artista es una máquina creativa y una de las eminencias que quedan de la música popular brasileña (MPB), junto a su amigo Gilberto Gil, el actual ministro de Cultura de la tierra de la samba. A esto se suma su estadía en la cárcel durante la dictadura militar (en una celda pequeña escribió "Terra", tema que se le vino a la mente cuando su primera esposa le llevó las primeras fotos tomadas al planeta desde el espacio), el exilio, su fama de eterno galán y su enorme trayectoria: 40 discos que lo consagran como un artista de vanguardia que desde el 67 se reveló contra los purismos, se dejó esclavizar por las canciones y con sed de convicto salió a bucear. Su paladar musical es tan curtido que además de cantar en distintos idiomas canciones de Paul Anka, The Beatles, Nirvana o boleros, se ha declarado fanático de grupos como Gorillaz y Bj rk. "No hago planes en ese sentido. Simplemente siento que todavía no he hecho nada y busco nada más. Un día encontraré algo", dice con sencillez.



ORGASMO Y LÁGRIMAS

Caetano Veloso nació el 7 de agosto de 1942 en una casa sencilla de Santo Amaro, Bahía. Mientras los niños improvisaban batucadas en las esquinas, el hermano de María Bethania, seguía en puntillas los pasos de su padre, un hombre que solía declamar a Guimar es Rosa por los pasillos, como si fuese un fantasma. En la cocina, su madre silbaba arias de ópera mientras preparaba la cena para sus ocho hijos. "La voz que atraviesa el pasillo. Qué luz, qué paz, qué trae, qué voz, qué dolor ", recordaría Veloso años después cuando escribió el tema "Motriz". "Mi identificación femenina es mi voz. Canto como mi madre, aprendí con ella. Tengo una canción que dice mi madre es mi voz, siento que está conmigo ", reveló a Pedro Almodóvar para la revista "Rolling Stone".

El "Bob Dylan brasileño" le dicen los norteamericanos. Vestido de jeans gastados y sonrisa masculina, no representa 65 años. Amante de las ciudades, las conversaciones a deshora y el chocolate español, no bebe una gota de alcohol ni café. Hace tres años se divorció de su segunda mujer, Paula Lavigne, con quien tiene dos hijos pequeños y casi 20 años de historia. El fracaso del amor se deja ver en el disco "Cê". Canciones como "Minhas lágrimas" o "No me arrepiento" esta última iniciada con un homenaje a la línea de bajo de "Walk on the wild side", de Lou Reed salen del parlante como cachetadas sin anestesia, acompañadas de bajo, guitarra y batería. "Es un disco autobiográfico porque está marcado por la separación y eso le inyecta mucha tristeza y soledad. Pero a la vez Cê es desenfadado y sexual", explica el bahiano, refiriéndose a tracks como "O herói" un rap donde aparece un militante racial de Brasil con un ojo en la Biblia y otro en la pistola y a "Por qué", donde su voz sugiere "estoy a punto de venirme ¿por qué no te vienes tú también?".



LIBROS EN LA CAMA

Es 1998 en Chile y Caetano Veloso asoma sus ojos claros por una de las ventanas del Hotel Carrera de la Plaza de la Constitución. De visita en el país, en pleno Mundial de Fútbol, traía bajo el brazo su álbum "Livro". Esa tarde, al mirar La Moneda, nadie lo escuchó tararear "Volver a los 17", de Violeta Parra. "Es una de las canciones de todo el mundo que más me emocionan. Recuerdo que fue mi primera vez en Chile y encontré un país muy diferente a Brasil, Argentina o Uruguay. Un país más serio, quizá por la montaña. Me acuerdo de la plaza con la guardia del Palacio de la Moneda. Los soldados en sus ropas grises, con paso prusiano", recuerda. Y agrega: "A pesar de eso, he pensado mucho en que los sudamericanos debemos pensar más sobre Chile y su experiencia de poner en práctica las ideas liberales del llamado Consenso de Washington, desde muy temprano. Con Pinochet de modo más radical (u ortodoxo) que cualquier otro país de América Latina , y cómo ello se mantuvo a través de los gobiernos democráticos, incluso aquellos salidos de los partidos de izquierda. En cómo toda esta historia sirve de ejemplo de algunos buenos resultados y en qué medida expone las fallas del modelo. La verdad es que los otros países no han hecho nada tan definitivo. Hay que mirar hacia Chile con atención", sentencia.

-¿Cómo es un día cotidiano en tu vida? Ray Bradbury dice que sólo vale la pena acostarse con una mujer o un libro. ¿Compartes su tesis?

-No tengo idea de rutina. Despierto muy tarde casi siempre. Y cuando de repente estoy de pie por la mañana, voy a la playa. Me gusta conversar, cantar, leer. Y sí, siempre me acuesto con un libro. Me gusta leer mucho. Despacio y sin método. Con Clarice Lispector o Katherine Mansfield tengo a la vez un libro y una mujer. También me gusta Stendahl, Thomas Mann, Guimar es Rosa... y poesía, que no es propiamente cosa para leer, sino que para oír o releer, tal como se eligen las canciones de un disco. Encontrar, mirar, como a un cuadro, una montaña, una playa.

-¿Cómo es tu amistad con Pedro Almodóvar? ¿Existe posibilidad de que vuelvan trabajar juntos, como en "Hable con ella", o de que vuelvas a hacer música para la pantalla grande?

-Siempre hago música para alguna película. Ahora mismo acabo de terminar una canción para "Romance", la nueva película de Guel Arraes. Con Pedro somos muy cercanos y todo fluye muy natural. Nos conocimos en Brasil, hemos estado juntos en mi casa en Bahía y algunos veranos en Madrid. Lo de "Hable con ella" fue un caso singular, pero mi sueño es dirigir otras películas. Son historias que pasan en Bahía las que se me vienen a la cabeza.

MUERTE Y MASTURBACIÓN

-¿Cómo es tu relación con María Bethania y con tu hijo Moreno, el que produjo tu disco "Cê"?

-Moreno es mi consejero, mi amigo, mi protector. Bethania es mi hermanita menor más talentosa, una reina del escenario, con voz única. Tenemos mucha complicidad. Pasamos algún tiempo sin vernos, pero nos encontramos siempre en las fiestas de nuestra ciudad. Incluso, cuando yo estaba solo, después que me separé de mi segunda mujer, me fui a vivir a su casa.

-Gilberto Gil también es alguien entrañable en tu vida. ¿Se siguen viendo? ¿Estarías dispuesto a participar de un cargo político, así como él es Ministro de Cultura?

-No lo veo más porque le falta tiempo. Pero sí hablamos de las cosas, discordamos en muchos puntos pero nunca peleamos. Yo lo respeto. Pero jamás ocuparía un cargo político.

-Rilke dice: "Hay que aprender a morir: en eso consiste la vida". A tus 65 años, ¿te angustia envejecer?

-Siempre tuve miedo a la muerte y lo tendré. Sin embargo, pienso que el miedo era más fuerte o menos soportable cuando era joven. Envejecer no ha sido nunca una de mis angustias. Parece natural. Pero es desagradable perder capacidades que siempre tuvimos por ciertas. Leer sin gafas, cicatrizar rápido, dormir más largo

-No se te nota el paso del tiempo. Con tus jeans de adolescente sigues cautivando a las mujeres. Jorge Drexler dijo que su mujer, al escucharte, estuvo a punto de morir. ¿Te sientes un galán? Después de todo, Woody Allen dice que "el sexo sólo es sucio cuando se hace bien...".

-No me siento un galán. Las frases de Woody Allen sobre sexo son su mejor cosa (sobre todo aquella sobre la masturbación: "La única relación sexual que tenemos con alguien que amamos de verdad"), pero soy diferente: creo que se puede reír mucho haciendo sexo y en eso soy absoluto.

-¿Cuál es la banda sonora que eliges para hacer el amor?

-No me gusta oír música cuando hago el amor. Apago el aparato. Los sonidos de los movimientos, de la respiración, de las palabras que salen sin que se pueda evitar, es la música del amor. No me gusta oír música en restaurantes tampoco. Cuando encuentro uno silencioso, siento una profunda felicidad.

EN ACCIÓN: Escucha a Caetano Veloso el 1 de septiembre a las 21 horas en el Teatro Caupolicán. Entradas a través de www.ticketmaster.cl.